Rory Kennedy profundiza en la crisis de Boeing con su nuevo documental en Netflix y confiesa el impacto personal de investigar la tragedia
CIUDAD DE MÉXICO / NUEVA YORK — La aclamada cineasta Rory Kennedy continúa su escrutinio sobre el fabricante aeronáutico Boeing en su nuevo documental, “Freefall: A Reckoning for Boeing”, que ya se encuentra disponible en la plataforma de streaming Netflix.
En esta producción, secuela de su aclamado trabajo de 2022 “Downfall: The Case Against Boeing” —el cual analizó los fatales accidentes del 737 MAX 8 que costaron la vida a 346 personas—, Kennedy investiga en tiempo real la muerte del denunciante (whistleblower) John Barnett. Según relata la directora, uno de los hallazgos más perturbadores durante la realización de este proyecto fue advertir una “continua falta de humanidad” por parte de la corporación.
Con una risa nerviosa, Kennedy, de 57 años, admite abiertamente que le “aterrara volar”.
“Tengo un largo historial de agarrar a la persona de al lado cuando hay turbulencias”, dice a USA TODAY. “Tengo mucha ansiedad al volar, y ahora tengo mucha más”.
Para quienes conocen la historia de la familia Kennedy, esta aversión no resulta extraña. Diversos miembros de su familia han perdido la vida en accidentes aéreos: sus abuelos maternos, George y Ann Skakel, murieron en 1955; su tío George Skakel Jr. falleció en 1966; Joseph P. Kennedy Jr. pereció en 1944 cuando su avión militar explotó; su tía Kathleen Kennedy murió en un accidente aéreo en 1948; y John F. Kennedy Jr., Carolyn Bessette y la hermana de esta, Lauren Bessette, fallecieron en 1999 mientras se dirigían a la boda de la propia Rory.
Sin embargo, aclara que su motivación para exponer las entrañas de Boeing —una entidad a la que describe como enfocada en recortar costos a expensas de la seguridad— va más allá de su historia personal.
La investigación sobre John Barnett y la respuesta de Boeing
“Freefall” expone un patrón en el que la compañía presuntamente ignoró las preocupaciones de sus empleados y tomó represalias contra los informantes, además de documentar reportes sobre piezas corroídas en las líneas de producción. No obstante, el eje emocional de la obra radica en el impacto humano.
“No es solo por los denunciantes, sino también por las familias que perdieron a sus seres queridos en los accidentes del 737 MAX”, señala la cineasta. “Ves cómo estas decisiones y políticas impactan profundamente las vidas de las personas y generan un sentido de pérdida y tristeza absoluta. Eso se queda conmigo”.
Por su parte, un portavoz de Boeing respondió a las acusaciones mediante un comunicado remitido a USA TODAY, en el que señaló que las alegaciones del filme han sido ampliamente reportadas durante los últimos años.
“Algunas siguen siendo afirmaciones infundadas hasta el día de hoy, mientras que otras son problemas que Boeing abordó a fondo o sigue mejorando bajo la rigurosa supervisión de nuestros reguladores”, indicó el portavoz, añadiendo que la compañía trabaja diariamente para cumplir sus compromisos y ganarse la confianza de sus usuarios.
La sombra de la impunidad y el legado familiar
En la entrevista, Kennedy también cuestiona la falta de consecuencias legales contundentes contra los altos ejecutivos de la empresa. Recordó que, aunque Boeing había aceptado inicialmente declararse culpable, la administración federal retiró posteriormente la necesidad de dichos cargos penales.
“Si los directores ejecutivos que sabían lo que hacían al permitir que esos aviones volaran y murieran 346 personas tuvieran que ir a prisión, eso enviaría un mensaje muy claro”, enfatizó.
Finalmente, al reflexionar sobre su trayectoria y su legado familiar —que incluye la influencia de figuras como su madre Ethel Kennedy y su tía Eunice Kennedy Shriver—, Kennedy concluye que su vocación por el documental responde al entorno de servicio y contribución al mundo que marcó su infancia.



