El presidente de Brasil, Lula da Silva, promulga la ‘Ley Taylor Swift’ para salvaguardar a los seguidores de la reventa abusiva y garantizar agua potable gratuita en eventos masivos.
Luiz Inácio Lula da Silva, mandatario de Brasil, ha suscrito dos decretos que amplían la protección a los consumidores en grandes concentraciones culturales. Bautizadas como la «Ley Taylor Swift», estas normativas regulan la comercialización y reventa de entradas, al tiempo que introducen nuevas garantías para el público, entre las que destaca el acceso libre al agua potable.
Para frenar la adquisición masiva de tiques mediante sistemas automatizados y las prácticas deshonestas de reventa, las plataformas estarán obligadas a transparentar el costo original del boleto, los cargos adicionales y cualquier sobreprecio aplicado respecto al valor nominal. Las disposiciones también exigen implementar herramientas como filas virtuales y registros previos para ordenar la venta en espectáculos de alta demanda. Asimismo, la transferencia de entradas a través de canales oficiales deberá ser totalmente gratuita.
El segundo decreto estipula que los eventos con una asistencia superior a 1.000 personas, tanto en recintos abiertos como cerrados, deben asegurar el suministro gratuito de agua potable. Esta disposición abarca conciertos, festivales, congresos, conferencias y ferias, entre otras actividades.
Ambas normativas se dieron a conocer durante una ceremonia celebrada en el Palacio de Planalto, en Brasilia, la capital del país, que contó con la presencia de representantes de clubes de fanes de diversos artistas, tales como Taylor Swift, Dua Lipa, Shawn Mendes, Lady Gaga, BTS y Harry Styles.
«Si no fuera por ustedes, no estaríamos firmando este decreto», expresó el mandatario dirigiéndose a los seguidores durante el acto.
Estas regulaciones llegan casi tres años después del trágico fallecimiento de una joven de 23 años a causa de un golpe de calor durante el concierto de Taylor Swift en Río de Janeiro, un suceso que desencadenó años de intensa presión por parte de colectivos de fanes organizados.
Debido al indiscutible impacto global de la artista, sus conciertos han sufrido de manera particular el problema de la reventa especulativa de entradas, donde algoritmos y bots compran grandes lotes para revenderlos a precios desorbitados. Del mismo modo, se ha registrado una proliferación de fraudes vinculados a la comercialización de localidades falsas o duplicadas.
Esta problemática afecta a metrópolis de todo el mundo y a recitales de cualquier magnitud. No obstante, el hecho de que el presidente brasileño aborde directamente esta situación —impulsado por una trágica controversia relacionada con la deshidratación y el calor— envía un mensaje contundente.





