Escalada en Medio Oriente dispara el precio del petróleo y golpea a los mercados globales
NUEVA YORK — Los precios del petróleo registraron un fuerte repunte este martes tras el anuncio de nuevos ataques militares por parte de Estados Unidos contra Irán, una escalada que aviva los temores inflacionarios y profundiza la caída en los mercados bursátiles y de bonos a nivel internacional.
El crudo Brent, referencia mundial, trepó más de un 5% para cotizarse en torno a los 95 dólares por barril, mientras que el crudo estadounidense avanzó casi un 6%, rozando los 91 dólares.
Este panorama impactó de inmediato en Wall Street. El índice S&P 500 retrocedió un 0.71% y el tecnológico Nasdaq cayó aproximadamente un 1%.
Paralelamente, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años —referencia clave para los préstamos hipotecarios, de automóviles y tarjetas de crédito— saltó al 4.8%, su nivel más alto desde enero de 2025. Esto anticipa un encarecimiento en el costo de vida y financiamiento para los consumidores en las próximas semanas.
La presión sobre los mercados ya se sentía desde temprano debido a una venta masiva global de bonos y a la expectativa de que la Reserva Federal (Fed) implemente una subida de tasas de interés este mismo mes para contener la inflación.
La semana pasada, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, advirtió que el banco central ve con preocupación el actual ritmo inflacionario, impulsado por una sólida demanda de los consumidores y la fuerte inversión empresarial, especialmente en inteligencia artificial.
La fiebre alcista de los rendimientos de la deuda no se limitó a Estados Unidos. En Japón, los bonos referenciales marcaron un récord histórico, mientras que en el Reino Unido los títulos gubernamentales a 30 años alcanzaron su cota más alta desde 1998. Analistas señalan que este fenómeno refleja problemas estructurales comunes en las economías desarrolladas: déficits crecientes, niveles de deuda elevados y una oferta de petróleo estrangulada.
¿Señal de alarma o de fortaleza económica?
No todos los expertos interpretan el alza de los rendimientos como una mala noticia. Matthew Klein, autor del boletín The Overshoot, sostiene que el incremento en las tasas de los bonos estatales es, en realidad, un síntoma de vigor económico tras más de una década de crecimiento anémico. Según Klein, el auge de la inversión en tecnología y el gasto público han inaugurado una nueva etapa de expansión que desplaza al atractivo de la renta fija frente a las acciones.
“Las tasas actuales solo serían excesivamente altas si la inflación y el crecimiento estuvieran a punto de desacelerarse bruscamente, algo que probablemente solo ocurriría si EE. UU. entra en recesión”, argumenta.
Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, restó importancia a la situación. En declaraciones a la cadena CNBC, aseguró que el incremento del rendimiento de los bonos se mantiene plano si se mide a lo largo de todo el segundo mandato del presidente Donald Trump. Asimismo, atribuyó los altos precios de la energía a un “choque de oferta temporal” derivado del conflicto iraní y confía en que la productividad estadounidense neutralice la presión inflacionaria.
Aun así, persiste el temor de que la Fed actúe endureciendo aún más la política monetaria. Al encarecer el crédito para frenar el consumo y la inversión, el banco central busca enfriar los precios, un escenario que los mercados ya han empezado a descontar con números rojos.
“Otra subida global en las tasas de interés y, ¿los inversores finalmente le prestan atención? Creo que definitivamente está ganando más protagonismo”, apuntó Peter Boockvar, director de inversiones de One Point BFG Wealth Partners.





