Los gigantes de la industria musical Sony Music Publishing y Warner Chappell Music se sumaron la semana pasada a la batalla legal contra Anthropic, demandando no solo a la empresa de inteligencia artificial por infracción de derechos de autor, sino también a dos de sus fundadores, Ben Mann y Dario Amodei.
Según sostienen las editoriales, ambos directivos participaron de manera directa en la descarga ilegal de millones de libros pirateados —que incluían partituras y letras de canciones— con el propósito de armar la base de datos necesaria para entrenar a Claude, el modelo de IA de la compañía.
La demanda detalla que Mann “utilizó personalmente BitTorrent para descargar y subir ilegalmente mediante redes P2P millones de obras pirateadas”. Asimismo, tanto Mann como Amodei “dieron instrucciones explícitas a otros empleados de Anthropic para que obraran de la misma manera”. El texto añade que, sin la “orden y el visto bueno” de ambos fundadores, “jamás se habría llevado a cabo semejante actividad de intercambio de archivos”.
Al piratear todas esas obras protegidas y generar copias adicionales durante el proceso de entrenamiento de Claude, Anthropic y sus dos máximos responsables están detrás de “uno de los robos de propiedad intelectual más colosales y descarados de la historia”, subrayan las editoriales.
Sony y Warner llegan un poco tarde a esta vía judicial contra Anthropic. Sus competidoras Universal Music Publishing, Concord y ABKCO interpusieron su demanda contra la firma tecnológica en octubre de 2023. Posteriormente, BMG emprendió acciones legales en marzo de este año, mientras que Round Hill hizo lo propio el mes pasado.
Esta reciente demanda se acumula a la creciente montaña de querellas presentadas por sellos discográficos, editoriales musicales y artistas independientes contra empresas de IA, entre las que figuran Suno, Udio y la propia Anthropic. La semana pasada también se interpuso una nueva demanda contra Suno, al tiempo que Udio introdujo un nuevo escrito en su litigio contra la división discográfica de Sony.
Debido al aluvión de demandas interpuestas por la industria musical en Estados Unidos —por no hablar de las decenas de querellas presentadas por otros sectores con contenidos protegidos—, los argumentos expuestos por Sony y Warner contra Anthropic resultan bastante conocidos.
Aun así, las denuncias por copyright contra las IA han evolucionado desde 2023, principalmente como respuesta a las primeras sentencias judiciales en la materia, y la nueva ofensiva legal de Sony y Warner refleja esa transformación.
Un claro indicio es que la demanda arranca señalando presuntos delitos de piratería, afirmando que Anthropic impulsó el entrenamiento de su IA mediante una “campaña descarada de descarga masiva, uso de torrents y extracción ilegal de contenidos protegidos”.
Las empresas de inteligencia artificial siguen defendiendo que el entrenamiento de sus sistemas entra en la categoría de ‘uso legítimo’ (*fair use*) bajo la ley estadounidense de derechos de autor. Esto significaría que no precisan el consentimiento de los titulares —como las editoriales musicales— al duplicar sus obras para entrenar a los algoritmos.
Cuando un grupo de escritores demandó a Anthropic, el juez avaló en principio el argumento del uso legítimo, aunque matizó que solo aplicaba si la tecnológica había obtenido las copias originales de forma legal. Tal como recuerdan Sony y Warner en su querella, Anthropic conformó su dataset inicial pirateando millones de libros electrónicos, motivo por el cual la compañía terminó aceptando un acuerdo millonario de 1.500 millones de dólares con los autores.
En otro litigio protagonizado por diferentes escritores contra Meta, otro magistrado aceptó de nuevo la defensa de uso legítimo, si bien apuntó que los demandantes habrían podido tumbarla si hubiesen demostrado con mayor claridad que el contenido generado por la IA de Meta canibalizaba el mercado de los libros copiados durante el entrenamiento.
Como era de esperar, la demanda de Sony y Warner incluye un apartado sobre la saturación y el perjuicio del mercado. “Al entrenar sus modelos con copias de las letras pertenecientes a los editores musicales”, reza el texto, “Anthropic enseña a sus modelos Claude a producir ingentes cantidades de supuestas letras ‘nuevas’, compitiendo deslealmente con el repertorio original protegido y generando un grave daño económico como sustitutos comerciales”.
En otro frente de los litigios sobre música e IA, la discográfica estadounidense especializada en música regional mexicana Gerencia 360 Music ha demandado a Suno por infracción de copyright. De este modo, se une a Universal Music, Sony Music, Round Hill y diversos artistas independientes en su cruzada contra esta startup de IA, la cual mantiene ciertos acuerdos con la industria musical, incluidos Warner Music y BMG.
La nueva acción legal sostiene que el catálogo controlado por Gerencia 360 Music ha desempeñado un papel fundamental en el entrenamiento del modelo de Suno, facilitándole la creación de canciones en castellano. “De no haber infringido las obras en español protegidas por Gerencia”, indica el documento judicial, “Suno no se habría encontrado en una posición tan ventajosa para acaparar una cuota sustancial del mercado de usuarios de IA en lengua española”.
Por su parte, Udio —la gran rival de Suno— mantiene acuerdos de licencias con la industria, pero continúa lidiando en los tribunales. Entre ellos figuran dos demandas interpuestas por Sony Music, que en julio presentó un segundo escrito para responsabilizar a la empresa de IA por el uso no autorizado de 30.442 grabaciones adicionales del sello, buscando así una indemnización multimillonaria en caso de victoria judicial.
Udio contestó formalmente a esta segunda demanda la semana pasada, reiterando que cualquier copia realizada de las grabaciones de Sony constituye un uso legítimo y característico (*quintessential fair use*). Asimismo, argumentó que Sony ha incurrido en prácticas anticompetitivas, por lo que sus demandas de copyright deberían ser desestimadas debido a un supuesto “mal uso de los derechos de autor y falta de buena fe (*unclean hands*)”.





