Mientras la industria musical sigue lidiando con la mejor manera de identificar y etiquetar la música creada por inteligencia artificial, Spotify ha anunciado una iniciativa para señalar las llamadas «personas de IA», es decir, aquellos perfiles en la plataforma de streaming que pertenecen a artistas que no existen realmente, pero cuyos catálogos están llenos de temas generados por ordenador.
A través de una publicación en su blog, la compañía señala que «los oyentes han dejado claro que no les gusta encontrarse con un perfil de artista que parece humano, para descubrir después que se trata de una identidad creada por inteligencia artificial». Por este motivo, a partir del próximo mes, «comenzarás a ver una insignia de persona de IA en algunos perfiles de artistas». Este distintivo también aparecerá en los resultados de búsqueda y junto a las pistas en las listas de reproducción.
Desde la perspectiva de Spotify, etiquetar las identidades virtuales resulta mucho más sencillo que tratar de clasificar las canciones individuales, donde surge el complejo dilema de distinguir entre contenido «generado por IA» y música simplemente «asistida por IA».
«Aunque existe una amplia variedad de formas en que los creadores utilizan la inteligencia artificial como herramienta artística», matiza la entrada del blog, «la cuestión de si un perfil representa a un ser humano real es un terreno donde Spotify puede aportar claridad». La empresa subraya que esta etiqueta se centra exclusivamente «en la identidad pública del artista, no en el proceso de elaboración de la música».
La plataforma confía en que aquellos que suban contenido bajo una identidad artificial se declaren como tal de manera voluntaria. Sin embargo, dado que también se ha comunicado que la música procedente de estas personas de IA no podrá formar parte de ninguna lista editorial ni de recomendaciones algorítmicas, es probable que los creadores y sellos que dependen de estos perfiles no muestren demasiado entusiasmo por la transparencia.
Aun así, Spotify advierte que vigilará de cerca su ecosistema para detectar identidades virtuales no declaradas. En esos casos, además de colocar la insignia correspondiente, la plataforma alertará públicamente a los usuarios de que dicho perfil omitió voluntariamente su condición de inteligencia artificial.
Es muy probable que algunos artistas reales terminen siendo catalogados erróneamente como perfiles de IA, sobre todo aquellos con una presencia escasa en redes sociales o que recurren de forma masiva a la IA para diseñar sus portadas e imágenes promocionales.
Ante esta situación, Spotify ha confirmado que habilitará un proceso de apelación para corregir posibles errores de identificación. Aunque esto supone un alivio, también implica una carga burocrática adicional para los músicos y sus equipos, algo que rara vez resulta del agrado de los profesionales del sector.
En la actualidad, cada servicio de streaming aplica normativas distintas frente al fenómeno de la inteligencia artificial. El único criterio común parece ser la retirada de aquellos temas generados por IA que se beneficien de inflado artificial de reproducciones, o que incurran en malas prácticas como la clonación de voz no autorizada y el uso de metadatos engañosos para hacerse pasar por otros artistas.
Por su parte, Deezer ha optado por eliminar la música generada por IA que no logre ninguna reproducción en un plazo de seis meses, mientras que Tidal ha determinado que este tipo de contenido carece de monetización. Paralelamente, las grandes discográficas y sus asociaciones intentan impulsar un sistema voluntario de etiquetado y luchan para evitar que las canciones cien por cien artificiales alcancen las listas de éxitos.
Aunque estas medidas tienen cierta lógica, el revoltijo de normas que impera en la industria empieza a resultar sumamente confuso para todos.





