La ministra del Interior del Reino Unido, Shabana Mahmood, afronta una presión cada vez mayor para impedir la entrada del rapero Macklemore al país, donde tiene previsto actuar esta semana en Londres como parte de su gira Free Palestine.
Cincuenta miembros de la Cámara de los Lores han instado a Mahmood a intervenir debido a la controversia generada por uno de los colectivos pro-palestinos que recibirá una parte de los beneficios de los próximos conciertos del artista: el Movimiento de la Juventud Palestina (PYM), una organización que se define a sí misma como un «movimiento popular e independiente que organiza a la juventud palestina y árabe para luchar por la liberación de Palestina».
Según informó The Telegraph, los Lores enviaron una carta en la que señalan que Macklemore, en calidad de «ciudadano extranjero», pretende viajar al Reino Unido «para recaudar fondos, procedentes del público británico, destinados a una organización cuyo historial de apología del terrorismo y de intimidación a representantes electos debería alarmar a cualquier gobierno».
Estas acusaciones se fundamentan en declaraciones previas emitidas por el PYM y personas vinculadas a la entidad, entre las cuales figuran afirmaciones que califican los ataques de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023 como «justificados», además de tildar de «legítima» y «eficaz» la toma de rehenes israelíes durante dicha ofensiva.
Asimismo, el PYM ha recibido duras críticas por la elaboración de una guía de presión contra el Partido Laborista británico (el llamado ‘siege on Labour’ toolkit). Este manual sugería tácticas para presionar a legisladores de dicha formación y animaba a organizar concentraciones frente a sus sedes locales y oficinas electorales.
En relación con este documento, la carta de los Lores apunta que «las oficinas locales son los lugares donde los parlamentarios y su personal están más expuestos», por lo que «movilizar a multitudes para sitiar esas dependencias no constituye una protesta ordinaria, sino un intento de coaccionar mediante el miedo a los miembros del Parlamento».
Macklemore anunció tres conciertos bajo el lema Free Palestine en territorio europeo después de ser apartado de la gira estadounidense de Ed Sheeran a raíz de sus críticas a Israel sobre el escenario y su respaldo a la causa palestina.
Su expulsión de aquel tour se produjo, cabe recordar, por exigencia directa de algunos recintos estadounidenses que acogían los directos de Sheeran, concretamente el Gillette Stadium de Foxborough, Massachusetts, propiedad del empresario y multimillonario Robert Kraft, conocido defensor de Israel.
La decisión de Sheeran y su promotora de ceder ante las demandas de Kraft y prescindir de Macklemore desató una crisis en la gira, provocando que el resto de los teloneros decidieran retirarse en solidaridad con el rapero. A pesar de ello, Sheeran continuó adelante en solitario, aunque —con cierta ironía— sus dos actuaciones previstas en el estadio de Kraft acabaron suspendidas debido a las condiciones meteorológicas adversas.
Macklemore ofreció la semana pasada en el anfiteatro Red Rocks de Colorado su primer concierto desde su salida de la gira de Sheeran. Durante aquel recital, declaró ante el público: «Ser un ser humano en este momento no es complicado. No es político. Es de humanos tener corazón, ver el sufrimiento ajeno y decir: “¡se acabó!”. Así que digo, Palestina libre. ¡Digo, Palestina libre!».
Posteriormente, aludió a otros conflictos internacionales vigentes y añadió: «Pido la libertad para Sudán, para el Congo, Líbano, Haití, y para todas las personas afectadas por el ICE en Estados Unidos que temen salir de sus casas», para concluir afirmando que «el mensaje siempre será el amor».
La gira Free Palestine de Macklemore arranca esta misma noche en Dublín, continuará con un concierto en París este jueves y llegará el viernes por la noche al Wembley Arena de Londres.
Tanto estos espectáculos como la selección de las entidades beneficiarias ya fueron cuestionados por diversas organizaciones judías británicas poco después de anunciarse este mini-tour el mes pasado.
Mediante un comunicado, el Consejo de Liderazgo Judío (JLC) manifestó que «Macklemore tiene derecho a abogar por los derechos de los palestinos; sin embargo, es necesario tomarse muy en serio la preocupación suscitada por la imaginería y el material empleado en sus actuaciones recientes».
Dirigiéndose a Live Nation, promotora encargada de comercializar el evento en Wembley, el JLC exigió explicaciones sobre cómo se habían «evaluado las inquietudes relativas a este evento» y «qué medidas» se estaban adoptando «para garantizar que el público y el personal judío se sientan seguros y bienvenidos».
El gobierno británico tiene la potestad de vetar la escala londinense de la gira revocando la autorización electrónica de viaje de Macklemore, un requisito indispensable para acceder al país, de manera similar a como procedió con Kanye West cuando se anunciaron sus conciertos en el marco del festival Wireless a principios de este año.
No obstante, equiparar las críticas escénicas de Macklemore hacia Israel con el antisemitismo explícito propagado previamente por West resultaría altamente polémico. Conscientes de ello, los Lores que reclaman a Mahmood la prohibición del concierto de Londres han querido recalcar que tal medida respondería estrictamente a que el PYM figura como beneficiario económico, y no a las opiniones que el músico pueda expresar sobre el escenario.
Vetar el concierto, argumentan en la misiva, «no impediría que nadie en este país apoye a las organizaciones humanitarias» respaldadas por Macklemore, ni tampoco «restringiría el acceso a su música». Si Mahmood opta por intervenir, lo único que hará será «negarse a conceder a un ciudadano extranjero el privilegio de recaudar fondos en suelo británico para una organización» como el PYM.
La misiva de los Lores fue redactada por John Woodcock, quien recientemente ha sido objeto de una queja formal ante el Comisionado de Normas de la Cámara de los Lores interpuesta por el Good Law Project y Compassion In Politics, debido a sus vínculos con la empresa armamentística Leonardo, la cual mantiene «profundos lazos» con las fuerzas armadas de Israel.
Entre los firmantes que respaldan la carta también figuran Eric Pickles —presidente del grupo Amigos Conservadores de Israel en la Cámara de los Lores—, además de Arlene Foster, Graham Brady y Peter Goldsmith.





