IMPEL e IMPF se unen en torno a los principios de licencias para la IA generativa y trazan un marco para construir un mercado justo y sostenible de cara al futuro.
Las organizaciones de editores de música independiente IMPEL e IMPF han publicado un marco de licencias para la inteligencia artificial generativa, sustentado en varios principios clave que garantizan que los derechos de autor de las canciones reciban una valoración adecuada, tanto ahora como en el futuro. Este esquema se basa en consideraciones esenciales para las licencias, tales como la distribución de ingresos entre los derechos fonográficos y editoriales; las compensaciones por usos pasados, entrenamientos y explotaciones futuras; así como mecanismos destinados a fomentar la confianza y la transparencia.
Actualmente, IMPF e IMPEL hacen un llamamiento a las sociedades de gestión colectiva (CMOs) y a otros licenciadores para que respalden estos principios con el fin de consolidar un futuro justo y sostenible dentro de la industria musical.
“Los principios que hemos establecido aquí se han ideado para proteger las canciones y a los compositores, asegurando que se les otorgue el valor que merecen. En un momento en el que el negocio musical atraviesa un nuevo punto de inflexión, resulta crucial adoptar una postura firme que marque el precedente adecuado para el sector en el porvenir”, declaró Sarah Williams, directora ejecutiva de IMPEL.
“IMPF existe para dotar a los editores independientes y a los compositores que representamos de una voz colectiva; una misión que hoy cobra más relevancia que nunca, mientras nuestra industria transita por cambios disruptivos y se redactan nuevas normas. Es indispensable proteger la canción, ya que constituye la piedra angular de todo este ecosistema”, añadió Annette Barrett, presidenta de IMPF.
IMPEL e IMPF sostienen que las licencias de IA generativa deben fundamentarse, desde el principio, en criterios justos, transparentes y sostenibles. La comunidad de la edición musical independiente desea colaborar de manera constructiva con las empresas de IA, los proveedores tecnológicos y los socios de licencias; sin embargo, los nuevos modelos de negocio de la inteligencia artificial no deben repetir ni profundizar los desequilibrios estructurales que han caracterizado al mercado digital de la música. Este principio adquiere especial relevancia en un escenario donde la canción asume un protagonismo aún mayor.
Los organismos recalcan que existe un principio innegociable: la obra musical debe ser valorada de forma justa y, a falta de otros factores determinantes, al menos al mismo nivel que la grabación sonora. La transparencia debe impregnar todo el proceso de concesión de licencias para reflejar la contribución única e insustituible de autores y editores. Para lograrlo, la tecnología puede desempeñar un papel fundamental al cimentar la confianza, respaldar términos claros de licenciamiento, garantizar obligaciones rigurosas de reporte y asegurar la supervisión por parte de los titulares de derechos.
El reparto de ingresos entre los derechos de autor editoriales y los fonográficos debe valorar la canción al menos al mismo nivel que la grabación, especialmente en lo que concierne al entrenamiento y la explotación mediante IA generativa. Las retribuciones por usos previos, fases de entrenamiento, resultados generados y futuras explotaciones deben diferenciarse con claridad y recibir un trato equitativo. Asimismo, cualquier deducción, coste o cálculo de ingresos debe aplicarse de forma transparente, justificada y justa.
Los mecanismos orientados a garantizar la confianza y la transparencia en la atribución y valoración de las obras originales empleadas para entrenar y generar resultados con IA deben pactarse directamente con los titulares de derechos. Toda utilización posterior de música creada mediante inteligencia artificial debe generar los royalties correspondientes para las canciones sobre las cuales se han entrenado dichos modelos.
IMPEL e IMPF instan a todas las partes involucradas a colaborar junto a los editores independientes y compositores en el desarrollo de un marco de licencias que reconozca el valor real de la canción y propicie un mercado futuro justo y sostenible.





