Un exempleado de Eminem se ha declarado culpable de infracción penal de los derechos de autor en Estados Unidos tras robar y vender música inédita del rapero por unos 50.000 dólares, lo que provocó que más de 25 canciones se distribuyeran en internet. Ahora se enfrenta a una posible pena de prisión de hasta cinco años.
Joseph Strange trabajó para Eminem desde 2007 hasta 2021 y, durante ese periodo, ayudó a configurar y operar un sistema informático que el artista utilizaba para almacenar material en el que trabajaba en un estudio de Ferndale, Míchigan. Strange comenzó a hacer copias de esos temas para su uso personal, llegando a presumir ante un posible comprador de que poseía más de 300 canciones. Posteriormente, empezó a comercializar la música inédita de Eminem en 2024.
Al pronunciarse sobre el caso, el fiscal general adjunto A Tysen Duva declaró ayer: «Joseph Strange abusó de una posición de confianza para copiar y vender ilegalmente música inédita perteneciente a Eminem, obteniendo beneficios económicos de obras que aún no contaban con autorización para su distribución pública».
La conducta de Strange, añadió Duva, socavó los «derechos legales y artísticos» de Eminem. La división penal del Departamento de Justicia de EE. UU., continuó, «sigue comprometida con la protección de la propiedad intelectual, con exigir responsabilidades a quienes buscan lucrarse mediante el robo de contenido creativo, y con colaborar junto a nuestros socios policiales para disuadir y desarticular estos delitos».
Por lo general, la infracción de los derechos de autor deriva en litigios civiles, donde el propietario demanda al infractor por daños y perjuicios. Sin embargo, también puede constituir un asunto penal con multas y penas de cárcel.
Esto suele suceder cuando la infracción se comete a escala industrial o con claros fines comerciales. El requisito principal según la legislación estadounidense es que el infractor actúe con el «propósito de obtener una ventaja comercial o un beneficio financiero privado».
La oficina del FBI en Detroit intervino en la investigación cuando las pistas inéditas de Eminem comenzaron a filtrarse en la red en enero de 2025. Los agentes federales identificaron al comprador, quien reveló haber pagado a Strange 50.000 dólares por 25 temas. A continuación, registraron la vivienda de Strange y confiscaron discos duros que contenían copias del archivo musical del rapero.
Los fiscales señalaron que, si bien «no era inminente ni segura ninguna comercialización del material» robado y vendido por Strange, sí se habían llevado a cabo gestiones «para preparar parte de la música de cara a un posible lanzamiento comercial, incluyendo en algunos casos la masterización en estudio». Asimismo, afirmaron que, hasta noviembre de 2025, los «archivos de audio infractores habían registrado más de 8 millones de reproducciones».
Al celebrar la declaración de culpabilidad de Strange, la agente del FBI Jennifer Runyan manifestó: «Detroit siempre ha sido una cuna de creatividad donde nadie tiene derecho a robar o beneficiarse del trabajo de otro artista sin su consentimiento. La declaración de culpabilidad de hoy refuerza un principio básico: la rendición de cuentas recae sobre quienes vulneran la integridad del esfuerzo creativo ajeno».
Por su parte, el representante legal de Strange, Wade Fink, tachó los comunicados oficiales del Departamento de Justicia y del FBI de «exagerados» y «autocomplacientes», insistiendo en que el caso resulta «mucho más complejo y lleno de matices que el simple acto de robar sin contemplaciones», y añadió que «Joe Strange es un buen hombre cuyos hijos han sufrido enormemente en todo este proceso».
«No obstante», matizó Fink, «mi cliente ha asumido la responsabilidad de sus actos, siente un profundo remordimiento por lo acaecido a su familia y confía plenamente, al igual que yo, en que los jueces de nuestro distrito sepan valorar este caso en su justa medida».
Se prevé que la sentencia contra Strange se dicte el próximo mes de enero.





