Nuevamente en duda: este sábado se adelantan los relojes en Chile bajo crecientes cuestionamientos científicos
SANTIAGO / CONCEPCIÓN. — Este sábado 5 de septiembre, a las 23:59 horas, gran parte de los hogares chilenos deberán adelantar sus relojes en una hora, dando inicio a un nuevo decreto de horario de verano que se arrastra desde hace casi seis 60 años, pero que hoy enfrenta un fuerte rechazo desde el mundo científico y académico.
La medida, instaurada originalmente en 1968 durante el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva para hacer frente a una grave sequía y reducir el consumo eléctrico nocturno, sobrevive a pesar de la evidencia actual que desestima sus beneficios reales.
Pese a las múltiples voces expertas que exigen la supresión definitiva de los cambios de hora, la voluntad política para eliminarlos sigue ausente. Al respecto, la académica del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Dra. Carmen Gloria Betancur Moreno, advirtió que los efectos negativos superan por mucho a los escasos aspectos positivos de la normativa.
“Nos vamos a empezar a levantar más a oscuras y eso va a implicar un esfuerzo mayor al deseable para nuestro organismo, que experimentará una especie de jet lag social más marcado”, explicó la especialista e integrante de la Sociedad Chilena de Medicina del Sueño. Según detalló, esta alteración obliga a madrugar de lunes a viernes, generando un desajuste durante los fines de semana, cuando el cuerpo tiende a despertar de manera natural con la luz solar, varias horas más tarde.
Especial cuidado en la infancia
La doctora puso especial énfasis en el impacto que el cambio horario genera en niños y niñas, instando a los padres y cuidadores a resguardar la higiene del sueño. La recomendación pasa por acostarlos temprano y mantener rutinas regulares de levantamiento tanto entre semana como, en la medida de lo posible, durante los días libres.
“Por ejemplo, si se tienen que levantar a las 6 o 7 AM de lunes a viernes, tratar de que los fines de semana no pasen más allá de las 8 AM”, aconsejó.
La demanda por un huso horario estable
Desde la perspectiva científica, la postura del gremio es categórica: el huso horario debiese mantenerse estable en el -4 y erradicar los ajustes semestrales.
“Naturalmente, si no cambiáramos la hora este fin de semana, tendríamos —como es propio del verano— más horas de luz en la tarde y empezaríamos a amanecer con más claridad en la mañana, algo muy positivo y deseable que ocurrirá de todas formas, aunque no movamos las agujas”, sostuvo Betancur.
Finalmente, la académica criticó que la medida se mantenga sin justificación científica que respalde un verdadero ahorro energético u otros beneficios tangibles. “Salvo el hecho de que la gente a lo mejor quiera más horas del día para poder hacer otras actividades recreativas, ya no hay que estresarnos de más por algo injustificado”, concluyó.





