La empresa detrás de la plataforma de IA musical Suno ha dado a conocer la próxima evolución de su tecnología, haciendo especial hincapié en un detalle fundamental: ha sido creada “en colaboración con nuestros socios de la industria”.
Para respaldar esta afirmación, la compañía menciona directamente a tres aliados clave: Warner Music, BMG y Believe, siendo este último el protagonista de un acuerdo anunciado apenas ayer.
Bajo el nombre de Suno V6, esta nueva versión representa, según explican, “el fruto de años perfeccionando nuestra tecnología, escuchando las valoraciones de los creadores y de la comunidad, reforzando los mecanismos de seguridad y tejiendo alianzas en todo el sector musical”. Un mensaje claramente diseñado para proyectar absoluta legalidad y disipar cualquier temor a futuras demandas por parte de artistas o sellos discográficos.
No obstante, la estrategia actual de Suno con la industria de la música se divide en dos frentes radicalmente opuestos: por un lado, busca la reconciliación total y, por el otro, se enfrenta a duros cruces de declaraciones en los tribunales.
Su cara amable se refleja en los pactos de licencias que ha logrado cerrar recientemente, mientras que su faceta combativa se materializa en los litigios que mantiene abiertos alrededor del mundo frente a diversas discográficas y creadores independientes.
Así, mientras que en una semana celebra una alianza estratégica con un gigante como Believe, a la siguiente responde con dureza en los tribunales a gigantes como Universal Music y Sony Music, rebatiendo la demanda por infracción de copyright que estas últimas ampliaron recientemente.
El gran plan de Suno para transformar sus conflictos judiciales en acuerdos comerciales parece depender de la sección final de su comunicado sobre la versión V6, publicada bajo el título “¿qué es lo próximo?”.
En ese apartado se promete “un tipo de producto innovador” basado en “experiencias opcionales enfocadas en artistas individuales, donde estos deciden participar y reciben una compensación económica, ofreciendo a los fans nuevas formas de conectar con sus ídolos”. Una propuesta que busca transmitir seguridad y alejarse de cualquier etiqueta de amenaza para el negocio musical.
Se trata, en esencia, del formato de inteligencia artificial que más entusiasmo despierta entre las discográficas, especialmente en Universal. Un sistema que permite a los usuarios remezclar canciones de artistas colaboradores dentro de un entorno cerrado y controlado, sin la opción de descargar o publicar dichos temas de forma independiente.
Mientras que su competidor Udio se ganó el favor de Universal al sustituir su generador de música genérica por este modelo de remezclas en entorno cerrado, Suno intenta convencer a la industria combinando ambas opciones. Esta podría ser la razón por la cual Universal prefiere mantenerse en el bando de los demandantes en lugar de firmar un acuerdo.
A pesar de ello, algunas empresas del sector ya se han dejado seducir por la propuesta de Suno, entre ellas el grupo de distribución y servicios para artistas Believe, junto con su plataforma de distribución digital TuneCore.
Al anunciar su colaboración con Suno, Believe señaló mediante un comunicado que “los artistas que decidan participar percibirán una remuneración justa por su música y sus derechos estarán totalmente protegidos”. Asimismo, destacó que contarán con “las salvaguardas de entrenamiento de Suno, además de las herramientas de transparencia y los límites de descarga anunciados recientemente”.
Por su parte, Denis Ladegaillerie, máximo responsable de Believe, afirmó: “La alianza que hemos desarrollado junto a Suno pone a disposición de sellos y artistas herramientas muy potentes. Les otorga una capacidad de decisión real sobre su participación y la protección de sus derechos, permitiéndoles además capitalizar el valor generado por una IA responsable e innovadora”.
En una línea similar se expresó Mikey Shulman, director ejecutivo de Suno, quien combina su ofensiva de encanto comercial con la defensa jurídica en los tribunales. Respecto al acuerdo con Believe, destacó que este pacto “ampliará de forma notable las oportunidades para los músicos independientes, facilitándoles el acceso a herramientas creativas, nuevas vías de distribución a través de Believe y TuneCore, y una mayor visibilidad”.
“Hemos estado sentando las bases para la nueva generación de Suno, mejorando nuestros filtros de seguridad, ampliando nuestras alianzas sectoriales y aprendiendo de los artistas que han probado nuestros próximos modelos musicales”, añadió. “Estamos ENTUSIASMADOS por colaborar con Believe en experiencias innovadoras que ofrecerán a sus artistas nuevas fuentes de ingresos y vínculos más sólidos con sus seguidores”.
En paralelo, el equipo legal de Suno ha insistido ante el tribunal estadounidense que supervisa el caso de Universal y Sony en que las acusaciones de piratería carecen de fundamento. Esto a pesar de admitir abiertamente que Suno “obtuvo datos de audio procedentes de YouTube para utilizarlos en el entrenamiento de su IA”.
Sin embargo, los abogados de Suno defienden que dicha copia masiva de millones de canciones constituye un uso legítimo o “fair use” bajo la ley de derechos de autor de Estados Unidos, por lo que no consideraban necesario solicitar autorización previa a Universal ni a Sony.
En su último escrito presentado la semana pasada, la defensa argumenta que “la herramienta de inteligencia artificial de Suno emplea un proceso técnico interno, invisible para el público, con el fin de generar un producto final que no infringe derechos de autor”, calificando dicho proceso como un ejemplo claro de “uso legítimo”.
Por su parte, Universal y Sony rechazan categóricamente que el entrenamiento de sistemas de IA pueda considerarse un uso legítimo. Además, han modificado su demanda para incluir la acusación de que Suno extrajo audios de YouTube vulnerando las medidas técnicas de protección de la plataforma de vídeo, lo cual —según argumentan— infringe la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital (DMCA) de EE. UU. y convierte el proceso de obtención de datos en una práctica ilegal.
Este punto resulta crucial debido a un precedente judicial en un caso de IA contra Anthropic, donde el juez determinó que la defensa del uso legítimo queda invalidada si los materiales de entrenamiento provienen de fuentes ilícitas. Como era de esperar, Suno niega rotundamente que la extracción de contenidos desde YouTube se haya realizado al margen de la ley.
Esta acusación de extracción ilegal de transmisiones también permite a las discográficas reclamar una indemnización adicional de 2.500 dólares por cada ocasión en que Suno presuntamente vulneró los sistemas de seguridad de YouTube, sumando esta cifra a los daños solicitados por infracción de copyright.
Desde el bando de Suno consideran que esta reclamación no tiene validez legal, bajo el argumento de que las discográficas no son las partes “perjudicadas” por dicha vulneración, dado que los mecanismos de seguridad afectados pertenecen a la plataforma de vídeo.
Si este litigio llega finalmente a juicio, es previsible que dé lugar a complejos debates técnicos sobre el funcionamiento de las protecciones de YouTube, la interpretación de la legislación sobre elusión de medidas tecnológicas y la legitimidad para reclamar daños y perjuicios.
Mientras los abogados continúan rebatiendo los argumentos legales de la industria discográfica en los tribunales, el director ejecutivo de Suno confía en que Universal, Sony y el resto de los demandantes terminen sumándose al grupo de socios colaboradores. El tiempo dirá si esa reconciliación llega a materializarse.





