El gobierno británico ha emitido su respuesta al informe sobre las giras posteriores al Brexit que el Comité Selecto de Cultura, Medios y Deporte del Parlamento publicó el pasado mes de junio. Los ministros coinciden con los diputados en que «demasiados profesionales creativos y culturales siguen encontrando obstáculos al girar y colaborar en Europa», y afirman compartir el «deseo» del comité de ver «avances tangibles en este ámbito».
Sin embargo, la respuesta del gobierno carece de «avances tangibles» que informar y tampoco asume compromisos concretos para resolver los problemas a corto plazo, más allá de la promesa de dialogar frecuentemente en reuniones. Todo ello a pesar de que el manifiesto electoral del Partido Laborista para 2024 «se comprometía a ayudar a nuestros artistas en gira», un extremo que el propio ejecutivo reconoce en su réplica.
Para ser justos, solucionar muchos de los inconvenientes que el Brexit trajo para los músicos británicos en Europa exige que la Unión Europea o los estados miembros modifiquen sus normativas, lo que significa que Londres no puede actuar de forma unilateral para eliminar las barreras. De ahí que la estrategia se reduzca a conversar en los foros pertinentes.
Aun así, el comité había sugerido ciertas medidas que el gobierno sí podría adoptar por su cuenta, sin depender de la predisposición de la UE, pero los ministros han descartado la gran mayoría de dichas propuestas.
Esta postura no ha pasado desapercibida para la presidenta del comité, la diputada Caroline Dinenage. «Aunque valoramos la disposición del gobierno a dialogar con la UE», señala, «nos alarma la falta de avances para superar las dificultades a las que se enfrentan los artistas en gira, en especial aquellos procedentes de entornos de clase trabajadora».
Las «pruebas son concluyentes» en cuanto a que «los costos y las cargas burocráticas siguen limitando las oportunidades de gira en el bloque comunitario», añade Dinenage. Y esto se fundamenta tanto en los testimonios recopilados por el comité durante su investigación como en los datos de un nuevo informe que el propio ejecutivo hizo público el mes pasado.
«Las preocupaciones expuestas en nuestro informe quedan respaldadas por la investigación del propio gobierno», recalca Dinenage, «por lo que resulta decepcionante que no se hayan registrado progresos tangibles a pesar de nuestras claras recomendaciones. Seguiremos vigilando de cerca la situación, incluidos los resultados de la próxima cumbre entre el Reino Unido y la UE».
Los creadores británicos se enfrentan a un abanico de trabas en el continente derivadas de la salida de la UE, que abarcan desde visados y permisos de viaje hasta trámites aduaneros y cuadernos ATA, restricciones de transporte y complicaciones fiscales con la venta de mercancías.
En cuanto a convencer a las instituciones europeas y a los países miembros para que cambien sus reglas, el gobierno insiste en que constituye una prioridad. En su escrito afirman: «Hemos planteado de manera constante los problemas que sufren los artistas en gira y sus equipos en nuestras conversaciones con la UE y los estados miembros».
Y añaden que «el ejecutivo continuará colaborando de forma constructiva con la UE, los socios europeos y la industria para explorar oportunidades de mejora práctica siempre que redunden en beneficio de los sectores creativos y culturales británicos».
El sector confía en que estas cuestiones ocupen un lugar destacado en la agenda de la próxima cumbre bilateral, cuya fecha exacta sigue en el aire. Dicha cita estaba prevista para julio, pero se aplazó después de que Keir Starmer asumiera el liderazgo como primer ministro, lo que desencadenó una profunda remodelación gubernamental.
Respecto a las acciones que el Reino Unido podría emprender de manera unilateral, los parlamentarios propusieron estudiar fórmulas para abaratar los costes iniciales de los cuadernos ATA, el documento aduanero obligatorio para transportar equipos e instrumentos destinados a actuaciones que luego regresarán al país. Antes del Brexit, los artistas británicos no necesitaban este carné para moverse por la UE.
Aunque el gobierno no tiene control directo sobre el precio de estos documentos, el comité recordaba en su informe que «algunos países subvencionan los costes de los cuadernos» y planteaba la creación de una «póliza de seguros o garantía pública para reducir el desembolso inicial».
En su contestación, el ejecutivo se limita a declarar que «no tiene planes actuales» para «subvencionar los cuadernos ATA ni establecer un sistema de garantías o seguros».
Asimismo, los diputados sugirieron «crear un centro de asesoramiento para giras culturales» capaz de «ofrecer orientación especializada y práctica a los artistas y sus equipos en todas las facetas de las giras internacionales, incluida la UE», actuando además como un canalizador claro hacia el apoyo institucional.
Frente a esto, el gobierno responde que se limitará a «mejorar y actualizar» la información disponible en su sitio web, sin detallar nada que se asemeje a un centro de asesoramiento, y aduce que existen límites legales sobre el tipo de orientación que pueden proporcionar.
«Dado que los requisitos de visados, permisos de trabajo y aduanas dependen de cada estado miembro y pueden cambiar con el tiempo», argumentan, «no sería adecuado que el gobierno británico emitiera interpretaciones definitivas o juicios sobre las directrices de las autoridades extranjeras».
Por consiguiente, concluyen, «nuestra capacidad para ir más allá de la oferta actual es reducida». No obstante, aseguran que «seguimos insistiendo en la necesidad de que las guías de los estados miembros sean de fácil acceso y revisamos continuamente nuestros servicios para optimizarlos».





