Los gigantes discográficos Universal Music y Sony Music han unida sus fuerzas para emprender acciones legales contra Musi, una polémica aplicación de música que anteriormente mantuvo un pleito judicial con Apple. En aquel conflicto previo, fue la propia Musi la que decidió demandar a Apple después de que esta última la expulsara de su App Store en septiembre de 2024.
Musi carece de cualquier acuerdo de licencia con la industria musical; en su lugar, extrae los contenidos directamente de YouTube. A partir de ahí, inserta su propia publicidad y comercializa un servicio de suscripción basado en el material audiovisual de la plataforma de Google.
La industria discográfica ha empezado a calificar oficialmente a este tipo de plataformas bajo el término de “aplicaciones parásito”, con la firme intención de que esta demanda sirva como advertencia y disuada a otras compañías de operar servicios musicales sin licencia que se aprovechan del esfuerzo de plataformas como YouTube.
Al respecto de este nuevo litigio, Victoria Oakley, directora ejecutiva de la federación internacional de la industria fonográfica IFPI, ha señalado que “estamos enviando un mensaje claro a las aplicaciones parásito, las cuales están concebidas específicamente para explotar a los artistas y su música, socavando al mismo tiempo los servicios musicales legítimos”.
Asimismo, añadió que Musi y otras plataformas ilegales similares “no tienen cabida en el ecosistema musical actual, que se cimenta sobre la premisa de impulsar la innovación a través de las licencias correspondientes”.
A pesar de que la aplicación ya no se encuentra disponible en la App Store de Apple, aquellos usuarios que la descargaron antes de septiembre de 2024 todavía pueden utilizarla, razón por la cual continúa representando un grave problema para los sellos discográficos.
Desde la perspectiva de la industria musical, el modelo de Musi resulta claramente ilegítimo y vulnera de manera evidente los derechos de autor de las canciones y grabaciones reproducidas en su app. No obstante, la defensa de Musi suele sostener que YouTube ya cuenta con las licencias musicales pertinentes y efectúa el pago de regalías a los creadores y titulares de derechos, por lo que su servicio sería legal siempre y cuando cumpla con los términos de uso de YouTube.
Cabe destacar que fue precisamente una queja procedente de YouTube la que motivó la retirada de Musi de la App Store, lo que sugiere con fuerza que la aplicación incumplía en realidad las normativas de la plataforma de vídeo. Sin embargo, Musi alegó en su momento que Apple indujo a YouTube a reactivar una disputa antigua ya resuelta para fabricar una excusa que justificara su expulsión de la tienda y así complacer a sus aliados del sector discográfico.
Puesto que YouTube no forma parte directa de este proceso judicial, será el derecho de autor —y no los términos de servicio de YouTube— el que centre la atención a la hora de determinar las responsabilidades de Musi. Dicha evaluación se regirá por la legislación de derechos de autor de Canadá, país donde la demanda ha sido presentada dado que allí radica la sede social de Musi Inc.
Teniendo en cuenta que todavía se están analizando las repercusiones de la histórica sentencia en el caso de las discográficas contra Cox Communications a la hora de demandar a plataformas digitales que distribuyen música sin licencia —un fallo que podría dificultar la defensa de los derechos de autor frente a tales plataformas—, es muy probable que Canadá constituya un escenario legal más favorable para que los sellos aborden este caso.
En lo que respecta a los argumentos jurídicos específicos bajo la ley canadiense, tanto la IFPI como su organización afiliada en el país, Music Canada, acusan a Musi de “poner a disposición del público grabaciones sonoras protegidas por derechos de autor sin la debida autorización”, así como de “eludir deliberadamente los mecanismos de protección técnica implementados por YouTube con el fin de apropiarse indebidamente de su contenido”.
Conviene recordar que Apple se impuso finalmente en su disputa judicial con Musi, fundamentando su victoria en que sus condiciones de servicio estipulan la potestad de eliminar aplicaciones de la App Store “en cualquier momento y con o sin causa justificada”. Por consiguiente, aunque Apple rechazó las acusaciones de haber conspirado con la industria musical para deshacerse de Musi, dicha cuestión carecía de relevancia jurídica real, ya que la compañía de la manzana no precisaba ninguna coartada para actuar de ese modo.





