Un juez federal de EE. UU. ha desestimado la teoría de derechos de autor que constituía el núcleo de la demanda contra Bad Bunny, Drake y más de 150 artistas acusados de plagiar el ritmo “dembow” característico del reggaetón.
El juez André Birotte Jr. dictaminó este martes (1 de septiembre) que los demandantes no lograron identificar ni una sola obra protegida de su autoría que contenga la combinación de elementos que pretenden defender.
Esta orden revoca la decisión que el propio Birotte emitió el 1 de julio, la cual dejaba en manos de un jurado determinar si el ritmo era susceptible de protección legal. El documento completo se puede leer aquí.
El litigio fue iniciado en 2021 por Cleveland “Clevie” Browne y los herederos de Wycliffe “Steely” Johnson, quienes sostienen que su tema Fish Market de 1989 es la fuente original del patrón de percusión presente en todo el reggaetón.
Su reclamación abarca cerca de 2.000 canciones, entre ellas éxitos como Despacito, Tití Me Preguntó y Dame Tu Cosita.
En su fallo del 1 de julio, Birotte consideró que las discrepancias entre los peritos de ambas partes eran tan profundas que solo un jurado podía decidir si el ritmo era original y protegible.
Ante esto, Bad Bunny y su discográfica Rimas Entertainment solicitaron una reconsideración el 15 de julio, argumentando que la combinación descrita por los demandantes no existe en ninguna obra específica de su propiedad.
Otros demandados se sumaron a dicha moción, entre ellos Drake y su sello OVO Sound, UMG Recordings, Empire Distribution, Maybach Music Group, Rich Music y Cinq Music Group.
Birotte escuchó los argumentos el 14 de agosto y finalmente ha dado la razón a la defensa.
El magistrado anuló la parte de su resolución del 1 de julio que rechazaba el juicio sumario solicitado por los acusados, concediéndoselo ahora en lo referente a la teoría de selección y disposición.
Asimismo, Birotte aprobó las 10 peticiones presentadas por otros acusados para adherirse a la moción, por lo que el fallo los cobija a todos por igual.
“Los demandantes no han especificado con claridad qué obra protegida contiene la selección y disposición supuestamente sujeta a protección que pretenden hacer valer”, escribió Birotte.
“Los demandantes no han especificado con claridad qué obra protegida contiene la selección y disposición supuestamente sujeta a protección que pretenden hacer valer.”
André Birotte Jr., juez de distrito de EE. UU.
El juez señaló que los demandantes poseen la composición y la grabación de Fish Market, la composición de Dem Bow y la grabación de Pounder (Dub Mix II), mas no la composición de esta última.
“El problema radica en que el expediente no demuestra que la transcripción de dos compases que figura en la [demanda] —o, en un sentido más amplio, la selección y disposición completa que los demandantes buscan proteger— exista en alguna de esas obras con derechos de autor”, reza la orden de Birotte.
El magistrado recalcó que los demandantes no pueden ensamblar la obra objeto de demanda a partir de fragmentos de varias creaciones distintas.
“El hecho de que los elementos constitutivos provengan de otras obras, o aparezcan en ellas por separado, no autoriza a un demandante a reconstruir un supuesto trabajo protegido mediante la agregación de porciones de múltiples creaciones para luego tratar dicha combinación como objeto de protección de derechos de autor”, apuntó Birotte.
Actuar de este modo, añadió, equivaldría a “intentar crear la obra protegida a través del propio litigio”.
El juez hizo hincapié en la vista del 14 de agosto, fecha en la que los demandantes afirmaron por primera vez de forma más categórica que el patrón completo de dos compases descrito en su demanda se encuentra en el propio Fish Market.
“Estas explicaciones cambiantes son relevantes porque ponen de relieve que las partes no solo han disputado las características fácticas de las obras reclamadas, sino que discrepan sobre qué es en realidad la obra protegida”, redactó Birotte.
El juez determinó que identificar qué obra define los derechos de autor es una atribución del juez y no del jurado.
“Un jurado no puede decidir qué conjunto de elementos, extraídos de una o varias obras y reordenados, constituye en primer lugar la obra protegida”, indicó Birotte. “Hacerlo invertiría el análisis de los derechos de autor al permitir que el tribunal de hechos defina el objeto de la protección antes de determinar si dicho objeto es protegible”.
El alcance de la obra reclamada, agregó Birotte, no puede “permanecer volátil a lo largo del proceso judicial”.
Como consecuencia práctica, la teoría que ha sustentado este caso durante más de cinco años no podrá ser presentada ante un jurado en su formato actual.
“Dado que los demandantes no han identificado una sola obra protegida que contenga la supuesta selección y disposición tutelable, no pueden, por mandato legal, continuar bajo la teoría planteada en su demanda”, concluyó Birotte.
El juez no se pronuncio sobre si el ritmo en sí mismo es original.
“Para mayor claridad, el Tribunal no sostiene que toda selección y disposición protegible deba consistir en una frase musical continua de dos compases, ni que las obras derivadas carezcan de relevancia para demostrar originalidad”, especificó Birotte. “Tampoco decide si los elementos rítmicos de los demandantes, considerados de forma individual o colectiva, son originales”.
La resolución tampoco aborda el tema de los daños y perjuicios. Antes de este fallo, Billboard informó en julio que el pleito implicaba “cientos de millones de dólares en potenciales indemnizaciones”.
El proceso legal continúa abierto, y las partes han recibido la orden de reunirse en un plazo de 30 días para coordinar el calendario respecto a los reclamos restantes.
Ambas partes deberán presentar un plan conjunto o propuestas individuales en los siguientes 15 días.
Los cargos relacionados con la supuesta copia de las grabaciones sonoras de los demandantes no fueron resueltos, y la propia defensa de Bad Bunny había reconocido que dichos puntos aún debían litigarse.
Asimismo, Birotte rechazó la solicitud alternativa presentada en la moción, la cual le pedía remitir la cuestión directamente al Noveno Circuito en caso de denegar la reconsideración.
Al momento de esta publicación, los representantes legales de Steely & Clevie y de Bad Bunny no habían emitido declaraciones públicas sobre el fallo.
El razonamiento judicial se apoya en el precedente de la corte de apelaciones de 2020 que absolvió a Led Zeppelin por el caso de Stairway to Heaven, tal como informó MBW en su momento.
Birotte citó el criterio del tribunal sobre las similitudes dispersas presentadas en conjunto: “Calificarlas de ‘combinación’ de elementos no protegibles no transforma un argumento en un caso de selección y disposición”.
Esta decisión se alinea con una serie de fallos judiciales en EE. UU. que limitan aquello que un titular de derechos puede reclamar como propio dentro de los elementos comunes de una canción. Ed Sheeran logró superar dos demandas que afirmaban que Thinking Out Loud copiaba Let’s Get It On de Marvin Gaye, y la Corte Suprema de EE. UU. se negó a revocar el segundo fallo en junio de 2025.
La sentencia sobre el dembow coincide además con otros frentes legales que enfrenta Bad Bunny.
El Tribunal Supremo de Puerto Rico dictaminó el 8 de julio que su expareja Carliz De La Cruz Hernández puede continuar con una demanda por al menos 40 millones de dólares debido al uso no autorizado de su voz con la frase “Bad Bunny baby” en el tema Dos Mil 16, perteneciente al álbum Un Verano Sin Ti.
Por otro lado, Tainaly Serrano Rivera demandó al artista y a Rimas por 16 millones de dólares en enero, alegando el uso sin permiso de su voz en la canción Solo de Mí (2018) y en EoO, del disco Debí Tirar Más Fotos (2025).
Un caso de derechos de autor separado en torno al tema Enséñame a Bailar, también de Un Verano Sin Ti, fue desestimado en marzo después de que el demandante desistiera de su acción legal.
Cabe destacar que Bad Bunny fue el artista más escuchado a nivel mundial en Spotify durante 2025, acumulando más de 19.800 millones de reproducciones.Music Business Worldwide





