Te damos la bienvenida de nuevo a nuestra serie de entrevistas, Manager of the Month, donde destacamos el trabajo de profesionales exitosos en la gestión de artistas y les pedimos que compartan algunos de sus secretos mejor guardados… ¡shhh! Manager of the Month cuenta con el apoyo de Bandsintown Pro, la forma más inteligente de promocionar conciertos en directo.
Joshua Smith es el guitarrista de toda la vida de la banda australiana de heavy metal Northlane, y ha estado de gira de forma ininterrumpida durante casi los últimos 20 años. Y aunque él y yo podríamos hablar de giras durante horas, en su lugar optamos por charlar sobre cómo un artista se convierte en mánager y ayuda a dar forma a las carreras de otros.
En 2019, cofundó Open Door Management, que desde entonces ha sido rebautizada como Immortal Music Group. Su labor juega un papel fundamental en el desarrollo de un elenco impresionante de bandas —incluyendo a Yours Truly, Make Them Suffer y la suya propia— a través de giras, lanzamientos, imagen de marca y estrategias a largo plazo. Y sí, él sigue también en su propia banda.
Aquí tienes nuestra conversación. ¡Vamos a adentrarnos en ella y a disfrutarla!
Hypebot: Hola Joshua, desempeñas varios roles como guitarrista de un grupo muy activo y fundador de la agencia Immortal Music Group. ¿Cómo compaginadas estas tareas?
Joshua: “¡Hola! Tengo bastantes herramientas a mi disposición que me ayudan muchísimo. Mi mayor activo es mi increíble equipo en IMG. Estructuramos cuidadosamente el negocio para que cada área específica de los artistas contara con un especialista encargándose de ella, en lugar de seguir la ruta tradicional de tener uno o varios asistentes diarios.”
Soy muy meticuloso con lo que delego y cómo lo hago, lo cual ha sido una bendición y la clave de nuestro crecimiento. Tengo la suerte de tener una esposa que me apoya mucho, y la verdad es que no llevo una vida equilibrada. Pongo mi salud en primer lugar porque sin ella no puedo cuidar de los demás. Esto hace que Northlane se sienta más como una vía de escape creativa para mí y, al mismo tiempo, el buque insignia del negocio.”
H: No, pero de verdad. En la práctica. ¿Cómo organizas tu tiempo para no descuidar a los clientes que representas y asegurarte de que tus compañeros de banda no te disparen?
J: “A veces puede ser complicado debido a las zonas horarias cuando estoy de gira, pero de nuevo, tengo la suerte de contar con un equipo técnico fantástico y una situación lo suficientemente cómoda como para trabajar desde la carretera. De hecho, es ventajoso en cierto modo porque puedo moverme más por el mundo y conocer gente más seguido que si solo hiciera viajes de negocios.”
Sin embargo, esto no ocurre sin sacrificios; a menudo atiendo llamadas desde el autobús hasta las 4 de la mañana en algunos casos, pero ese es el precio que debo pagar por vivir esta vida. La hora que paso subido al escenario vuelve a sentirse como una auténtica válvula de escape.”
Para ser honesto, hay poca estructura en mi forma de trabajar en lo que respecta a mi propio tiempo personal. Simplemente hago lo que hay que hacer y sacrifico cualquier tiempo libre que tenga para conseguirlo. Cuando las cosas se ponen realmente difíciles es cuando me preparo o compito en un triatlón Ironman. Suelo bromear diciendo que nadar es lo único que me da alivio porque no puedo contestar el teléfono bajo el agua.”
H: ¿De dónde surgió la idea de fundar una empresa de management?
J: “Nació de la necesidad. Asumí la gestión de Northlane hace bastante tiempo, cuando la banda atravesaba una mala racha muy profunda. Se supone que iba a ser algo temporal, pero en ese momento nadie en quien confíáramos estaba interesado en fichar al grupo. Así que seguí adelante. Me resultó muy difícil aprender las reglas del profesionalismo y, al ser un artista autogestionado, me encontré tocando muchas puertas cerradas.”
Aun así, la gente se fijaba en lo que hacía; tenía un compañero de piso que era Nick, de Make Them Suffer, y solíamos trabajar en la misma sala de estudio. Él tenía problemas con su mánager por entonces y mostró interés en que yo asumiera el cargo. No me sentía preparado para semejante responsabilidad en ese momento, así que encontré un socio comercial en Chris O’Brien, de Destroy All Lines, aquí en Melbourne. Chris era la mente experimentada de la industria que realmente necesitaba para aprender los trucos y ganar confianza para aceptar a un cliente que no fuera solo mi propia banda.”
Él aportaba los contactos y la experiencia. Yo tenía el conocimiento del mundo real acumulado tras años en la carretera y una comprensión íntima de cómo es verdaderamente la vida para los artistas. Pusimos en marcha el negocio tras una sola reunión y desde entonces no hemos frenado ni un instante.”
“Simplemente hago lo que hay que hacer y sacrifico cualquier tiempo libre que tenga para lograrlo… Suelo bromear diciendo que nadar es lo único que me da alivio porque no puedo contestar el teléfono bajo el agua.”
H: Supongo que habrás ganado muchísima experiencia estando en una banda y viendo todo de cerca, pero ¿hubo dolores de crecimiento al empezar a gestionar a otros clientes?
J: “Para ser sincero, no, siempre hemos intentado ir un paso por delante de las necesidades de nuestros artistas. Lo más difícil para mí fue la carga de trabajo en los primeros tiempos, antes de que pudiéramos permitirnos contratar ayuda. Trabajaba los 7 días de la semana, a menudo superando las 80-100 horas para estar al día con todo. Ya había cometido todos los errores posibles y había aprendido observando muy de cerca a nuestro antiguo equipo de management, tanto las cosas que me gustaban como aquellas con las que no estaba de acuerdo.”
Me convertí en una esponja y me puse manos a la obra de inmediato. Creo que lo más esencial es comprender de verdad la psicología de lo que la composición y las giras provocan en las personas, y saber cómo gestionarlo de la mejor manera. He aprendido eso a lo largo de más de 15 años en la carretera.”
H: ¿Hay algo específico del mercado musical de Australia y Nueva Zelanda que sientas que no se traduce bien al resto del mundo?
J: “No, aunque sin duda nos enfrentamos a desafíos particulares por venir de Australia. El mayor obstáculo radica en que las barreras para entrar en los mercados internacionales de giras son considerables. Tenemos que caminar sobre la cuerda floja al introducir artistas en nuevos territorios porque, si el momento no es el adecuado, las consecuencias económicas pueden ser catastróficas.”
H: Esta serie se titula Manager of the Month —reconocemos que tiene un toque irónico—, pero trata sobre cómo los mánagers ayudan a moldear el crecimiento de los artistas. ¿Qué buscas en un músico y cuáles son vuestros objetivos?
J: “Para que me interese un artista, ante todo tiene que dominar su instrumento de verdad. Necesita tener una identidad única y la capacidad de componer buenas canciones. Todo lo demás podemos cultivarlo nosotros.”
En IMG solo trabajamos con artistas bajo una perspectiva a largo plazo, con el objetivo de que se conviertan en profesionales a tiempo completo. La meta es que el artista pueda vivir de su música y construir una carrera estable y sostenible. Cualquier cosa que se quede por debajo de eso no merece la pena para mí.”
H: ¿Utilizas herramientas específicas que hayan superado tus expectativas en términos de productividad o capacidad de gestión?
J: “Absolutamente, hemos desarrollado nuestro propio sistema de gestión de trabajo dentro de la empresa para administrar y priorizar tareas que resulta sencillamente increíble. Confío plenamente en mi personal para esto y, básicamente, me encargo de guiar y supervisar el flujo de trabajo.”
Apoyamos firmemente la transparencia y la accesibilidad de la información, por lo que todo está sumamente organizado y respaldado en la nube. Nuestros artistas también disponen de comunicación directa con todo el equipo y hablamos casi a diario.”
“El arte no se puede apresurar. Los plazos pueden posponerse, los sellos discográficos pueden esperar. La gran música es atemporal y, si lleva más tiempo del previsto, que así sea.”
H: Echando la vista atrás, ¿de dónde nació tu pasión por la música?
J: “El hardcore, el metal y la comunidad que los rodeaba fueron el refugio que me ayudó a superar mis años de adolescencia. Me enganché desde la primera vez que escuché un doble pedal de bombo; ahí se acabó todo. Era la mejor vía de escape para mí de joven, ya que está claro que tengo una tendencia innata hacia lo extremo.”
Esa pasión creció cuando agarré una guitarra por primera vez y comencé a ensayar con mis amigos en garajes siendo un adolescente. Todavía recuerdo aquellas épocas con muchísimo cariño.”
H: ¿Cuál es la mayor lección que has aprendido trabajando con artistas a lo largo del tiempo?
J: “El arte no se puede apresurar. Los plazos pueden posponerse, los sellos discográficos pueden esperar. La gran música es atemporal y, si lleva más tiempo del previsto, que así sea. Las canciones son la moneda de curso legal absoluta en la música.”
H: ¿Cuál fue el primer concierto que te dejó completamente boquiabierto?
J: “Probablemente cuando vi a The Wiggles siendo un niño pequeño. Pero dejando eso de lado, recuerdo haber visto a Slipknot en séptimo curso con mis amigos y fue absolutamente de locos. Acababan de lanzar el álbum Vol 3. Años después nos tocó telonearlos, lo cual supuso un momento muy bonito y cerró el círculo para mí.”
Para conocer más detalles, visita Immortal Music Group. Sigue a Northlane de gira a través de Bandsintown.
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